GASTRONOMÍA


La originalidad de la gastronomía Zamorana se basa en unos condimentos básicos como el ajo y el pimentón que dan forma a platos típicos tales como el “arroz a la zamorana” o el “bacalao a la tranca”. Estos platos, junto con sus tradicionales carnes de gran calidad como la Ternera de Aliste, producto distinguido con Marca de Garantía; el lechazo de Zamora, con Indicación Geográfica Protegida de “Lechazo de Castilla y León”, carne exquisita y de gran jugosidad; el queso zamorano que surge de la mezcla de la leche de ovejas de raza churra y castellana y amparado por la Denominación de Origen Protegida Queso Zamorano. Queso de gran prestigio y reconocimiento a nivel internacional y avalado por los numerosos premios obtenidos en los últimos años; el vino zamorano, con tres D.O.: Toro, Arribes y Tierra del Vino. Otros productos zamoranos de gran calidad son los garbanzos de Fuentesaúco, el pimiento de Benavente, los habones y miel de Sanabria, el chorizo Zamorano, la harina tradicional también con Marca de Garantía que aporta a nuestro pan un aroma y textura inconfundibles; la diversidad de setas y hongos de nuestros bosques, de las más ricas del país, entre otros muchos.
Entre los dulces zamoranos destaca la “aceitada”, un dulce exquisito que antiguamente se degustaba sólo durante la Semana Santa, pero que en la actualidad se puede adquirir en cualquier época del año; el “rebojo”, en sus dos variedades, blando y duro; el “amarguillo”; el “bollo coscarón”; las cañas zamoranas”; los “caprichos de reina”; las rosquillas tradicionales de nuestras romerías y una gran variedad de dulces monacales.
La Semana Santa, es el acontecimiento más relevante de la ciudad de Zamora, no sólo desde el punto de vista religioso, sino también cultural y social, por lo que indiscutiblemente también cuenta con una gastronomía propia e identificativa de nuestra Semana de Pasión. Así las almendras garrapiñadas, las aceitadas, las torrijas, el bacalao a la tranca y los potajes de bacalao que se preparan sobre todo en Jueves y Viernes Santo y el ya tradicional “dos y pingada”, huevos con jamón y pan frito que es plato obligado el Domingo de Resurrección.